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Una inexplicable deficiencia de su organismo lo convierte en “Hombre Arbol”

Viernes, 16 julio, 2010

Una extraña deficiencia en las defensas de su cuerpo le ocasiona una incontrolable expansión de verrugas.

Dede Koswara, un hombre Indonesio de 39 años está acostumbrado a las miradas y comentarios tanto de asombro y de repudio. Incluso, ha tenido que sufrir el haberse quedado sin trabajo y el abandono de su esposa e hijos.

Incapaz de sostener un vaso de agua, Koswara depende en su totalidad del cuidado que le otorgan sus padres y es que el crecimiento de las verrugas es tal, que le cubren sus manos en un tamaño similar al guante de un “cátcher” de beisbol.

Todo comenzó cuando se raspó su rodilla al caerse en el bosque. Tenía entonces 10 años. Poco tiempo después, la herida se le cubrió de verrugas.

Poco a poco su condición fue empeorando, ya que las verrugas comenzaron a crecer en sus manos y pies. No le dolían, no le daban comezón; sin embargo, provocaban un olor desagradable, enfermizo.

A pesar de ello, Koswara se sostenía como obrero reparando casas. Incluso, llegó a casarse y tener hijos con una muchacha de la aldea.

Lamentablemente, las verrugas endurecieron y se hicieron cada vez más gruesas, limitando su movilidad. Ya no podía sostener por ejemplo, un martillo o incluso caminar sin tropezarse. Eventualmente, perdió su trabajo, a su esposa y sus dos hijos, quedando enteramente a disposición del cuidado de sus padres.

Este caso llegó a oídos del Doctor Anthony Gaspari, jefe del departamento de dermatología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, que vio su foto por Internet.

El Dr. Gaspari pensó que podía ayudar y de inmediato se puso a trabajar con los médicos locales, diseñando un programa de tratamiento medicinal. Incluso, lograron cortar casi 6 kilogramos (alrededor de 13 libras) de verrugas y materia decadente, con una sierra eléctrica.

Por primera vez en una década, Koswara podía ver los dedos de sus manos y pies, podía sostener una pluma (bolígrafo) e incluso, llegó a teclear mensajes de texto en un teléfono celular.

Pero aquí tenemos otro ejemplo de la estupidez e ineptitud humana, ya que las autoridades Indonesias, encabezadas por Agus Purwadianto, comenzaron a sospechar que el Dr. Gaspari tomaba muestras de sangre y de tejido, para utilizarlas fuera del país y con propósitos comerciales.

A pesar de que el médico aclaró el malentendido, prefirió abandonar el equipo médico.

Desde entonces, Dede Koswara ha recaído y su rara enfermedad resurgió, inclusive a un ritmo todavía más rápido.

Pienso que su caso tiene cura”, dice el Dr. Gaspari. “Lo que necesita es un trasplante de médula ósea o algún otro método no disponible en Indonesia. Hay muchas cosas que podría hacer, pero mis manos están atadas”, dice desalentado.

Por su parte, el inepto de Agus Purwadianto, Ministro de Salud de Indonesia, alega, “Lo que sucede es que no queremos que nuestro ciudadano sea explotado médicamente. No queremos que sea tratado como conejillo de indias”.

¡¡¡Cuanta carencia de neuronas y sentido común!!! Créeme, si se le preguntara a Dede Koswara si a cambio de su salud, se le explotara médicamente y se le tratara como conejillo de indias, estoy plenamente seguro de que aceptaría con todo el gusto del mundo. Es más, lo consideraría hasta justo.

Pero, no. Aquí tenemos la brutalidad, la ineficiencia y la carencia de sentido común (y hasta sentido humanitario) de un Ministro de Indonesia, que antepone su miserable razonamiento, ante la solución a un caso a todas luces inexplicable y cruel.

Como no se trata del caso del hijo de Agus Purwadianto, ¿verdad?

(Más información sobre casos extraños de verrugas en el Blog “Escencia 21“).

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Anciana de 90 años vivía en una casa junto con los cadáveres de sus hermanos

Martes, 11 noviembre, 2008

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Acabo de enterarme de la extraña noticia donde una anciana de 90 años vivió por bastante tiempo con los 3 cadáveres de sus hermanos.

La señora Margaret Bernstorff mantuvo los cuerpos sin vida sus hermanos, Anita Bernstorff, que nació en 1910, Frank Bernstorff, nacido en 1920 y Elaine Bernstorff, que nació en 1916.

Gracias a que un trabajador social que visitaba a la señora Bernstorff, dio aviso a las autoridades, se pudo conocer del extraño suceso.

La última vez que se vio con vida a Anita Bernstorff fue en mayo del 2008, Frank Bernstorff en el 2003 y Elaine Bernstorff a principios de la década de 1980 y Margaret dio excusas a los vecinos del tipo de, “Es que mi hermana tiene una enfermedad que no le permite salir de la casa porque ahora le da terror asomarse”, o “Mi hermano hace tiempo que se fue a vivir con unos parientes a otro Estado”.

Con respuestas tan simples y llenas de lógica, nadie sospechaba de la ausencia de los demás ancianos.

Lo que todo mundo se pregunta es ¿por qué decidió mantener los cadáveres en la casa?

Una explicación es el hecho de que quizá la señora Bernstorff seguía cobrando las pensiones de Seguro Social de sus hermanos, pero la policía acaba de notificar que tras averiguar, no encontraron nada anormal en este sentido.

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Algunos vecinos especulan que probablemente la señora no sabía que hacer con los cadáveres, una idea bastante tarada que no se por qué se le ocurre razonarlo a ciertas personas pero en fin, el hecho es que la señora mantuvo a sus tres hermanos fallecidos, viviendo dentro de la misma casa.

A mi parecer obviamente hay algo enfermizo en toda la familia, ¿sabes por qué?, pues por el simple hecho de que todos vivían ahí y al ir muriendo uno por uno, los restantes elementos sabían que el cadáver de su pariente se encontraba descomponiéndose dentro de la casa, por lo cual consentían el llevar a cabo la extraña decisión.

La casa donde vivían, fue la casa familiar por décadas enteras. El papá de todos ellos, Frank, falleció en 1966 y Lillian, la mamá, falleció en 1974 y aquí te va otro caso raro y pienso que hasta enfermizo, ya que ninguno de los cuatro hijos se casó, ni tuvo relación alguna con otros parientes, ya que es evidente que si alguien se muere, la familia pregunta sobre el particular, ¿no crees?

Por último, ¿qué los habitantes de Evanston no tienen olfato? ¡Por favor!, si un simple pescado a los pocos días de estar fuera del refrigerador apesta la casa que da miedo, cuanto mas un cadáver y déjame decirte que el olor y la peste duraron seguramente meses, entonces, ¿qué nadie olió nada?
Sin siquiera intentar hacerle al detective, la conclusión es tajante:

Cuatro hermanos que nunca se casan, cuatro hermanos que no tienen roce alguno con otros familiares y hermanos sobrevivientes que consienten vivir con un cadáver sin darle sepultura, definitivamente hablan de lo mal que esta familia siempre ha sido. Gente rara que ve tú a saber sus razones, pero de que es una conducta enfermiza, lo es.

Y le damos veracidad al dicho que dice, “no hay mal que dure cien años” y a sus 90, Margaret Bernstorff lo deja bien comprobadito.