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Es fea, pero en menos de 25 segundos hace añicos y pulveriza los prejuicios que tenían sobre su persona

Jueves, 14 mayo, 2009

Yo tiendo mucho a echarles a los gringos, pero si algo he de reconocerles, es que tienen la virtud de tener amplio respeto por nuestros semejantes.

Cierto es que los Estados Unidos se han caracterizado por invadir países y meter la nariz donde no los llaman, pero aquí hay una cosa, esa decisión es de sus gobernantes, no de sus ciudadanos. Yo vivo aquí y por eso te digo lo que he vivido y comprobado.

Ahora, este respeto lo reflejan de una forma muy diferente a por ejemplo mi país, México, donde si no tienes “buena presentación“, no te dan un trabajo. Donde si tienes más de 30 años de edad, tampoco te lo dan, o en el caso que te encuentres confinado a una silla de ruedas como lo está el Profesor Stephen Hawking, te consideran “incapaz de realizar actividades cotidianas” (el Profesor Hawking para quien no sepa, es un Físico erudito en asuntos del cosmos, en especial en teorías sobre los hoyos negros).

¡Erudito señores!

Ahora, aquí en Los Angeles hay un maestro que da clases en silla de ruedas y lo hace a través de un intérprete porque sus palabras en la gran mayoría de las veces, no se pueden entender, además de que lo único que puede mover levemente, es su brazo izquierdo.

Y el da clases no por lo que aparenta, ni por que le tengan lástima y le han dado trabajo. ¡NO!, el da clases por lo que sabe.

La ley en Estados Unidos exige que si una persona esta discapacitada, es mujer, está embarazada, es invidente, o esta viejita, es Hispana, Africana, Arabe, esta fea, es indigente, que forzosamente y por aspectos religiosos debe de llevar túnicas o cubrirse el rostro, etc., no se le puede discriminar ni descalificar para nada, trátese de un trabajo, de viajar en autobús, etc. La discriminación no está permitida en los Estados Unidos.

Que sabemos que debajo del agua se aplica (sobre todo a los Hispanos), ¡claro que se hace!, pero no está permitida y en general, la gran mayoría de los que vivimos en este país, no la aplicamos.

Entonces, pre-juzgar a una persona nada mas por su apariencia, es un habito que debemos erradicar de por vida. Y un ejemplo perfecto de esto que te digo, lo tenemos en este video, donde la Británica Susan Boyle, ha dado cátedra de muchas cosas.

Si vemos con detenimiento el desarrollo de la grabación, nos damos cuenta de que la gente no solo pre-juzga a la señora Boyle, sino que hasta se burlan de ella.

Los muchachos que la entrevistan, disfrazan con “entusiasmo“, lo que en verdad tienen en mente, si no hubiese sido así, cuando ella comienza a cantar, uno de los entrevistadores no hubiese volteado a la cámara haciendo gestos y señales de aprobación.

Hay escenas donde de plano se ve al auditorio haciendo caras y expresiones de desapruebo y de mofa.

La juez del programa, tiene los brazos arriba de su cabeza, señal (en lenguaje corporal), de “Me doy mejor un descanso, porque este es un caso fácil, … de entrada no califica. Que flojera tener que lidiar con este tipo de gente“.

Otro de los jueces, hace una expresión facial cuando ella le dice que tiene 47 años de edad e infla los cachetes cuando siente que “tiene que lidiar con esta clase de personas porque así tiene que ser“.

El otro juez se ríe cuando ella menciona la canción con la cual va a participar, “un tema muy difícil para el tipo de persona que esta señora se ve“.

Y lo que en su momento NADIE SE DIO CUENTA (y gracias a Dios por los videos y la Internet que nos permiten analizar estos detalles), es cuando ella menciona dos cosas:

” … pero tengo fe” y

voy a estremecer al auditorio“.

La confianza de una persona que presenta desventajas debido a que su apariencia no es como el de la mayoría de la gente, lamentablemente la obstaculizamos con nuestros prejuicios y la advertencia de los efectos que esta persona va a ocasionar, también la obstaculizamos con prejuicios.

La historia del inicio de esta sensación actual (por lo menos en la Gran Bretaña), la podemos analizar y ver en este video.

Y le bastaron únicamente menos de 25 segundos para hacer añicos y pulverizar todo prejuicio que se tenía sobre de ella.

Es impresionante como de inmediato el público se pone de pie, los jueces quedan perplejos y los entrevistadores gritan emocionados.

La gran lección, se ha quedado aquí para la historia.

Una de las grandes cosas que los “Reality Shows” han traído al modo de vivir actual, es que le da oportunidades a personas que no son “bonitas” o “guapas” y las cuales demuestran con su capacidad, que ser feos o poco atractivos, no significa que no tengan talento.

Es algo que Televisa por ejemplo, Hollywood o los altos ejecutivos de las casas disqueras, se han encargado de rechazar, llenándonos con artistas de buena apariencia, pero sin un verdadero sentimiento por el arte, ya sea cantar, actuar, conducir, etc. Todo lo que tenga que ver con una imagen pública (incluso los locutores de radio), es sometida a los prejuicios de los que dirigen los medios de comunicación y ellos, jamás aprenderán la lección, porque primero está su erróneo concepto de “Buena imagen hacia el público”, que el talento artístico que una persona puede ofrecer.

De todos es sabido que hay cantidades enormes de talentos desperdiciados por todo el mundo, gente capaz, gente eficiente, gente con verdadera vocación, con pasión y a las cuales les hace falta solamente una cosa:

La oportunidad de demostrarlo.

Susan Boyle se lo dice al juez cuando este le pregunta el por qué no ha sido una cantante profesional, si ese ha sido su sueño.

No he tenido la oportunidad“, le responde.

La lección se resume entonces, a únicamente dos aspectos:

No prejuzgar y dar la oportunidad.

Cuando el candidato se tiene fe y se tiene confianza, podrá gozar de los privilegios que hoy en día ella disfruta.

Hasta tuvo que rechazar una invitación a cenar en la Casa Blanca con Obama y un mundo de gentes importantes, “¡¡porque tiene muchos compromisos que cumplir“!!

No me queda duda de cuanta verdad hay en el dicho, “todo depende del lente con que se mira” y Susan Boyle, vaya que sí nos ha dado una gran y excelente lección.

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